Llevo 20 años como psicólogo y 17 meditando. Lo que voy a compartir en este taller es lo que me hubiese gustado que alguien me dijera cuando empecé. No te lo van a enseñar en ningún taller de meditación convencional, y eso es exactamente lo que hace diferente este espacio.
Hoy empezamos con algo fundamental: las causas y consecuencias. No como concepto filosófico abstracto, sino como la estructura misma del universo en el que vives.
¿Qué es realmente la meditación?
Antes de entrar en materia, necesito que tengamos claro qué estamos haciendo aquí. La meditación es tres cosas:
- Un ejercicio de autoconocimiento. Sócrates lo dijo hace más de dos mil años: conócete a ti mismo. Todos asumimos que nos conocemos, pero en este taller vamos a descubrir por qué eso no es tan cierto.
- Una metodología para familiarizarte con la virtud. No la virtud religiosa, sino la capacidad de actuar desde tu mejor versión, consistentemente.
- Una práctica que le permite a tu mente concentrarse en un solo objeto a la vez. Esto podría sonar raro en un mundo que celebra el multitasking, pero como psicólogo te digo: no hay nada más ineficiente que estar en varias cosas a la vez.
El universo como punto de referencia
Voy a hacerte una pregunta que nos hizo un maestro de neurociencias en la carrera: ¿dónde vives?
Si dices "en Querétaro", ese es tu punto de referencia. Si dices "en el infierno", ese es otro. Si dices "en mi cuerpo", otro más. Cada referencia hace contacto con experiencias distintas y le da significados particulares a tu vida.
Mi propuesta inicial para este taller es que sostengas una referencia más amplia: vives en el universo. No en tu colonia, no en tu país — en el universo. Y en ese universo, las cosas operan de una manera muy específica.
Las tres leyes de Newton y tu experiencia humana
Newton describió tres leyes que explican cómo se comportan todos los objetos en el universo. Y nosotros también somos objetos en el universo.
Primera ley: la inercia
Todo objeto permanece en reposo o en movimiento uniforme, a menos que una fuerza externa actúe sobre él. Tú ibas en una dirección — tu carrera, tu relación, tu rutina — hasta que llegó algo que cambió tu trayectoria. Una noticia, una persona, una pérdida. Fuerzas que nos sacan de nuestro estado o cambian nuestra dirección.
Segunda ley: la fuerza
La fuerza es igual a la masa por la aceleración. Lo que nos mueve tiene una intensidad proporcional a lo que somos y a la velocidad con la que nos desplazamos. En términos humanos: el impacto que algo tiene sobre ti depende de quién eres en ese momento.
Tercera ley: acción y reacción
Si aplicas fuerza sobre cualquier objeto, vas a experimentar una fuerza de la misma intensidad en sentido contrario. Todo lo que haces regresa. No como karma mágico, sino como mecánica del universo. Esto ha sido así desde tiempos sin principio y será así por siempre.
Si has creado las causas para brillar como una estrella, vas a brillar. E incluso las estrellas eventualmente desaparecen — porque las causas se han creado.
Tenemos la experiencia que tenemos porque se han creado las causas
Esta fue la reflexión más dura que tuve como psicólogo recién egresado. Yo quería ayudar a la gente a dejar de sufrir, pero cuando llegaban a mi consultorio, ya habían creado las causas para sufrir. Ni Dios viene y te quita las consecuencias de tus acciones.
Fue uno de los primeros golpes profesionales: estudiaste cinco años pensando que ibas a poder ayudar a todos, y resulta que no. No de la manera en que pensabas.
Pero aquí está lo maravilloso: nosotros tenemos mente. A diferencia de una roca o una estrella, podemos darnos cuenta. Podemos preguntarnos de dónde venimos, a dónde vamos, y por qué nuestra experiencia fluctúa entre el placer y el sufrimiento.
La diferencia entre reaccionar y decidir
La experiencia humana rebota entre el placer y el sufrimiento porque estamos inmersos en una red infinita de acciones y reacciones. Fuerzas que nos empujan, objetos que nos impactan, direcciones que cambian sin nuestro consentimiento.
Pero tenemos algo extraordinario: la capacidad de dejar de reaccionar y empezar a decidir.
Imagina un surfista. No puede controlar la ola — eso sería absurdo. Pero puede controlar la tabla. Puede modificar su experiencia dentro de ese océano de fuerzas. Eso es lo que hace la meditación: te enseña a controlar la tabla.
Los psicólogos, siendo honestos, somos buenos para enseñarte a comportarte dentro del laberinto. Pero la meditación te enseña a salir del laberinto. Y esa es una diferencia fundamental.
Crear causas conscientes
Si las cosas suceden porque se han creado las causas, entonces la pregunta más poderosa que puedes hacerte es: ¿puedo crear yo las causas para tener la experiencia que deseo?
No estoy diciendo que sea fácil. Es bastante difícil tener control sobre nosotros mismos. Pero con ese solo poder — controlarnos a nosotros mismos — podemos empezar a surfear esta red de acciones y reacciones. Podemos modificar nuestra experiencia.
Y creo que hoy, ante tanta volatilidad e incertidumbre, lo que más necesitamos es un poder interior que nos dé confianza. Algo nuestro. Algo que a pesar de las olas, nos mantenga de pie.
Dejar de echarle la culpa al gobierno, a la pareja, al jefe, a la situación. Si creas las causas, inevitablemente vas a experimentar las consecuencias.
El ejercicio de esta primera clase
Hoy hacemos algo muy sencillo: un ejercicio de respiración. Tres a cuatro minutos con los ojos cerrados, inhalando y exhalando por la nariz, con la espalda recta.
Instrucciones:
- Siéntate con la espalda recta. Si puedes pegarte a la pared, mejor. También puedes hacerlo acostado, pero es más fácil perder concentración.
- Cierra los ojos.
- Inhala profundamente por la nariz. Exhala por la nariz.
- Dirige toda tu atención hacia tu respiración.
- Cuando aparezcan pensamientos — el perro, el timbre, la cena, lo que tienes que hacer mañana — suavemente regresa tu atención a la respiración.
- Al finalizar, toma tres respiraciones profundas finales.
Esto no es una meditación guiada todavía. Estamos muy lejos de eso. Es un ejercicio. Nada más. Hay que ser humildes: hay cosas que sabemos, cosas que no sabemos, y cosas que no sabemos que no sabemos.
Lo que viene en este taller
Son 38 clases organizadas en 8 módulos. Vamos de lunes a viernes. Cada semana abrimos un módulo nuevo:
- Causas y Consecuencias — lo que vimos hoy
- Mente y Cuerpo — cómo interactúan
- El Yo — lo que se construye en esa interacción
- Las Perturbaciones Mentales — lo que amenaza al yo
- Características de la Realidad — lo que nos rodea realmente
- La Verdad Última — el objeto de la meditación
- La Búsqueda del Amor — nuestra constante búsqueda de conexión
- La Experiencia de la Meditación — la práctica en sí
Este taller va por su tercer año consecutivo. Cada edición lo optimizo con lo que he aprendido, investigado y leído de otras personas que se dedican a esto. No en intensidad, no en contenidos — en claridad.
Este taller es un regalo que te dejaste a ti mismo. Un mensaje de tu yo del pasado y de tu yo del futuro para que abras esta puerta. Esto no te lo va a enseñar ni tu madre. Así que qué afortunados somos.
Nos vemos mañana.