Llevamos tres clases construyendo los fundamentos: vivimos en un universo de causas y consecuencias, actuamos en tres niveles, y la intención es la fuerza que mueve nuestra mente. Hoy vamos a algo que está en el corazón de la meditación: el potencial humano de generar virtud o perjuicio.
En el fondo, todos queremos lo mismo
Uno de los principios platónicos dice que en el fondo, todos los seres son bondadosos. Esto no significa que todos practiquen la virtud, sino algo más profundo: todos queremos sufrir menos o ser más felices.
El delincuente, el jefe gruñón, la vecina metiche — todos. Cada uno de sus actos está motivado por ese deseo primordial. El problema es que por nuestras experiencias, las culturas en las que crecimos y las creencias que sostenemos, todos tenemos formas distintas de buscar esa felicidad. Y muchas de esas formas no funcionan.
Si sostenemos este pensamiento en nuestra mente — "esta persona está tratando de ser más feliz y está haciendo lo que cree que tiene que hacer" — inmediatamente generamos una disponibilidad compasiva. Una disponibilidad sabia para no perjudicar al otro.
Por metodología, vamos a asumir que cada quien está dando su máximo esfuerzo. Porque ese pensamiento me va a permitir generar disposición para ayudar. Si creo que el otro no quiere aprender, toda mi energía se cierra.
El doble potencial: estrellas y agujeros negros
En el universo hay objetos como el sol — que lanzan luz, energía, ondas creativas que dan vida. Y hay objetos como los agujeros negros — que absorben todo lo que hay a su alrededor.
Los seres humanos tenemos ese mismo potencial.
Podemos generar luz: sabiduría, compasión, amor, paciencia, consideración, disciplina, concentración, atención. Pero también podemos generar oscuridad: odio, miedo, orgullo, ignorancia, apego, pensamientos incorrectos, deseos banales.
A partir de esta clase, vamos a usar dos términos:
- Virtud — todo aquello que genera felicidad verdadera.
- Perjuicio — todo aquello que genera sufrimiento, confusión y desunión.
Los centros de energía y tu frecuencia
La medicina oriental lleva siglos identificando centros energéticos en el cuerpo. Hoy la ciencia puede demostrar lo que los yoguis y maestros llevan enseñando desde hace milenios.
Centros de sobrevivencia (inferiores)
Los primeros tres centros de energía están asociados con: competitividad, codicia, enojo, miedo, ansiedad, agobio, vergüenza, culpa, tristeza. Son reacciones emocionales que nos hacen comportarnos como si estuviéramos en peligro.
Operar desde estos centros tiende a la contracción y hacia la enfermedad.
Centros creativos (superiores)
Los centros superiores se relacionan con: presencia, amor, inspiración, gratitud, apreciación, satisfacción.
Operar desde estos centros tiende a la expansión y hacia la salud.
La pregunta entonces es: ¿con qué centros de energía estás resolviendo tu vida? No te preocupes — casi todos operamos inicialmente desde la sobrevivencia. Llevamos miles de años a la mitad de la cadena alimenticia, huyendo. Y aunque ahora estamos en la cima, seguimos actuando como animales: ya no nos cazan los grandes mamíferos, ahora nos cazamos nosotros mismos.
El ciclo pensamiento-conducta-experiencia-emoción
Un pensamiento genera una conducta. Una conducta genera una experiencia. Una experiencia genera una emoción. Y si esa emoción coincide con el pensamiento original, se genera un ciclo — un loop del que es difícil salir.
Muchas veces no nos damos cuenta de cómo generamos pensamientos incorrectos de manera muy sutil, que nos llevan a conductas incorrectas, experiencias desagradables y emociones que se sellan: "todo me pasa a mí", "yo no puedo con esto", "no soy bueno para esto".
Romper ese ciclo es posible. Pero requiere parar, respirar y reconocer el patrón.
Por qué el presente es perfecto
Si nuestra mente se lanza al pasado para revivirlo y al futuro para tratar de evitarlo o repetirlo, esto responde a un principio biológico: nuestro sistema nervioso central está diseñado para reaccionar ante amenazas del presente.
Si en el presente existiera algo que comprometiera nuestra vida, nuestro sistema nervioso reaccionaría y estaríamos absolutamente presentes.
La única razón por la cual nuestra mente se va al pasado o al futuro es porque nuestro presente es perfecto. No hay nada que ponga en peligro nuestra existencia en este momento.
Es brutal cuando lo entiendes: si andamos recordando cosas que ya no existen o fantaseando con cosas que todavía no existen, es porque ahora mismo estamos bien. Tenemos mucho tiempo libre — y lastimosamente, con ese tiempo libre no nos conocemos a nosotros mismos.
Somos afortunados
Reconocer que podemos parar, respirar y reflexionar ya es un privilegio enorme. No todos tienen esa oportunidad. Algunos están atrapados en ciclos generacionales de pensamientos, conductas y emociones que no los llevan hacia la felicidad.
Este taller no te lo enseñó ni tu madre, ni la escuela. No porque no te amen, sino porque este es un camino personal que solo puedes recorrer si realmente estás convencido de que quieres ser pleno.
La meditación, cuando se realiza con un método correcto, nos promete cosas que parecen imposibles: mantener una mente tranquila independientemente de los fenómenos exteriores, amar sin apego, enfrentar los cambios sin miedo. Y esas promesas se cumplen — si creamos las causas.
Ejercicio práctico: elevando la frecuencia
Instrucciones:
- Posición cómoda, espalda recta (importante para el flujo de energía). Puedes apoyarte en la pared o usar cojines.
- Cierra los ojos. Respiración profunda y pausada: inhala por la nariz, sostén un segundo, exhala por la nariz, pausa. Repite.
- Abandona estímulos exteriores e interiores. Cada vez que te distraigas, regresa a la respiración.
- Escucha, siente y visualiza tu respiración.
- Con la mente tranquila, repite mentalmente:
No soy mis experiencias del pasado, porque ya no existen. No soy mi visión del futuro, porque todavía no ha pasado. No soy mi nombre, ni mis relaciones, ni los objetos que poseo. Soy algo más.
Puedo dejar de ser quien soy para concentrar toda mi energía en el amor, la paz, la compasión, la paciencia, la disciplina, la concentración y la atención.
Reconozco mi potencial de generar virtud. Dirijo mi mente hacia mis frecuencias más altas. Y con esta seguridad en mi corazón, creo las causas para un futuro sorprendente.
Reflexión para llevar
¿Con qué centros de energía estás operando? ¿Sobrevivencia o expansión? No te juzgues — solo obsérvalo. Y recuerda: si tu mente se fue al pasado o al futuro hoy, es porque tu presente era perfecto.
Mañana: las seis perfecciones — lo que las personas que han dedicado toda su vida al autoconocimiento nos dicen que debemos practicar.